martes, marzo 03, 2009

Naturaleza

Un encuentro entre dos seres puede ser el más simple y sencillo: se coincide en una hora y en un lugar en particular. Entonces a esa hora y en ese lugar llega el primer ser y luego, llegará el segundo.
Listo. Encontrados.

Pero también un encuentro puede ser lo más complejo, y algo ausente en el tiempo.

Por ejemplo: existe un hombre y una mujer viviendo en el mismo tiempo histórico.
Quizás se hayan cruzado en un colectivo, o en unas vacaciones en la costa a los siete años, o quizás en una heladeria a los dieciseis. Pero eso es algo que, nunca, nunca sabrán.

Hasta que un dia cualquiera, o lo que hasta ese dia creen que es cualquier dia, ya que después comprenderán que ese fue el dia en que sus ojos se miraron por primera vez y las feromonas avisaron: "Me gustás".

Y con esa certeza, aparecen algunas dudas...
Existe un mapa para llegar a una persona? Uno pasa por otras postas, caminos, lugares, horarios, noches, dias, conoce demasiado, hasta que llega a un punto crucial? Existe un mapa de uno mismo? Quién lo tiene? Uno? O el otro ser?

Porque si uno convive toda su larga, mediana o corta vida consigo mismo y en ese camino recorre todos los dias su fisonomía, y sabe exactamente dónde tiene cada lunar, cada herida, cada cicatriz, y sabe exactamente qué parte del cuerpo lo erotiza más y qué otras partes se sensibilizan más, al ser tocadas, rozadas o mojadas... Pero de pronto llega el otro ser, y pareciera que llega con ese mapa, porque uno se da cuenta que hasta ese dia supo tan poco de sí, que asusta.

Ese ser llega, y roza cada centímetro de toda la piel que cubre al cuerpo, y ahi cada minúscula porción de las células, la sangre, átomos, glóbulos y todos los compuestos químicos que componen al cuerpo humano se ven afectados y una se siente volver a la naturaleza. Sentirse más que humana, sentirse aire, tierra, fuego y agua en transpiración... El cielo, el hombre y la mujer encontrados en un solo lugar.

Y ahi nace La Pregunta.
Nace en forma de sentimiento...y va creciendo en intensidad y profundidad como una bola de nieve al recorrer a miles de kilómetros de velocidad todo tu cuerpo, hasta detenerse en el corazón.

Esa energía instalada ahí va transformándose en palabras y le pregunta al otro cuerpo enfrentado:
"...Dónde estuviste todo este tiempo..?"
Y volvés a besarlo..y volás.

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